Himno 152

Hay una fuente sin igual

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    Hay una fuente sin igual,
    la sangre de Emanuel,
    en donde lava cada cual
    las manchas que hay en él,
    las manchas que hay en él,
    las manchas que hay en él,
    en donde lava cada cual
    las manchas que hay en él,

    El malhechor se convirtió
    muriendo en una cruz,
    al ver la sangre que vertió
    sin culpa el buen Jesús,
    sin culpa el buen Jesús,
    sin culpa el buen Jesús,
    al ver la sangre que vertió
    sin culpa el buen Jesús

    Y yo también, cuan malo soy,
    lavarme allí podré;
    y en tanto que en el mundo estoy
    su gloria cantaré,
    su gloria cantaré,
    su gloria cantaré,
    y en tanto que en el mundo estoy
    su gloria cantaré.

    Tu sangre nunca perderá,
    oh Cristo su poder,
    y sólo en ella así podrá
    tu iglesia salva ser,
    tu iglesia salva ser,
    tu iglesia salva ser,
    y sólo en ella así podrá
    tu iglesia salva ser.

    Desde que aquella fuente ví,
    mi tema solo fue
    tu compasivo amor, y así
    cantando moriré,
    cantando moriré,
    cantando moriré,
    tu compasivo amor, y así
    cantando moriré.

    Y cuando del sepulcro ya
    resucitado esté,
    canción más noble y dulce allá
    en gloria cantaré,
    en gloria cantaré,
    en gloria cantaré,
    canción más noble y dulce allá
    en gloria cantaré.