Himno 166

Hijo del reino

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    Hijo del reino, ¿por qué estás durmiendo,
    cuando a la vista se halla tu hogar?
    Presto levántate, ciñe tus armas;
    en el conflicto tendrás que luchar.

    Hijo del reino, ¿por qué tardas tanto,
    cuando delante el premio se ve?
    Alzate, vístete, Cristo se acerca;
    sal a su encuentro, recibe a tu Rey.

    Grandes naciones en lucha furiosa,
    despavoridas hundiéndose van;
    es el estruendo del carro triunfante
    del divinal, vencedor Capitán.

    No sigas más tras placeres mundanos
    ves que su encanto pasando se va;
    rompe los lazos con que estás atado;
    a Cristo acude, que te amparará.

    Fija tu vista constante en el cielo;
    pasa la noche de tribulación;
    sobre las cúspides ya rompe el alba;
    ¡hijo del reino, prorrumpe en canción!