Himno 177

Se pone el fulgurante sol

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    Se pone el fulgurante sol. Por la tranquilidad rural
    la queda suave oímos dar:
    ¡Hermano, esta hora es la final!

    Es la hora del ocaso, en que
    la obra de siglos se ha de hacer,
    llevando el Nombre salvador a los perdidos, por doquier.

    Perdido has mucho cuando allí
    ocioso estabas sin llevar precioso trigo al alfolí;
    por eso debes hoy llorar.

    Los pasos de él sentimos. Ya.
    ¡A trabajar! Pues su eternal amor y fuerzas hoy nos da.
    ¡Hermano, esta hora es la final!