Himno 200

Padre, tu Palabra es mi delicia

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    Padre, tu palabra es
    mi delicia y mí solaz,
    guia siempre aquí mis pies
    y a mi pecho trae la paz.
    En tu santa ley, Señor,
    faro eterno, celestial que,
    en perenne resplandor
    norte y día es al mortal.

    Cuando obedecí tu voz
    en su creación fuerza halle,
    y con firme pie, y veloz,
    por tu senda camine.
    Tu verdad es mi sostén
    contra duda y tentación
    y destila calma y bien
    cuando asalta la aflicción.

    Son tu sitio para mí
    prendas fieles de salud.
    Dame, pues, que te oiga a ti
    con filial solicitud.
    Es mi ciencia, mí saber,
    tu divina voluntad;
    y por siempre lo ha de ser
    en la grande eternidad.