Himno 202

En el mundo turbulento

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    En el mundo turbulento
    Cristo llama con amor,
    suplicando cada día:
    “Ven a mí, oh pecador”.

    Sea en gozo o en tristeza,
    alegría o aflicción,
    en deberes o placeres,
    él me ofrece protección.

    Cristo siempre me protege
    del maligno engañador,
    y me pide que le rinda
    fiel servicio de amor.

    ¡Oh, Señor, ven a ayudarme!
    Oigo tu invitación.
    Hoy te entrego sin reserva
    mente, alma y corazón.