Himno 207

Cristo, el Pastor divino

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    Cristo, el Pastor divino, llámate sin cesar:
    “Entra al redil seguro, donde podrás reposar”;
    ven cuando tienes la fuerza, ven en tu juventud;
    entra al seguro regazo, donde hallarás la salud.

    Coro:
    Con tierno amor te invita el Señor:
    “Ven, peregrino, oh ven sin temor”;
    ven, que aguarda al más vil pecador
    Cristo, el divino Pastor.

    Cristo, el Pastor divino, quiso morir por ti.
    Llámate con ternura: “Ven, alma errante, a mí.
    Ven, pues es grande el peligro, ven”, dice el buen Pastor;
    “ven al seguro regazo, donde hallarás el amor.

    Coro:
    Con tierno amor te invita el Señor:
    “Ven, peregrino, oh ven sin temor”;
    ven, que aguarda al más vil pecador
    Cristo, el divino Pastor.

    Grande es el peligro, pues cual león fero
    zbusca el enemigo darte una muerte feroz.
    Cristo, el divino Maestro, llámate sin cesar:
    “Entra al seguro regazo, donde podrás reposar.

    Coro:
    Con tierno amor te invita el Señor:
    “Ven, peregrino, oh ven sin temor”;
    ven, que aguarda al más vil pecador
    Cristo, el divino Pastor.