Himno 268

Señor, Dios poderoso

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    Señor, Dios poderoso,
    a ti vengo a implorar,
    mi voz oye amoroso,
    mi ser ¡oh ven a limpiar!
    Yo sé que mis transgresiones
    tu amor las puede borrar;
    perdona mis rebeliones.
    ¡Oh, ven en mí a morar!

    Vagué en el pecado
    sin paz, sin ley, sin Dios,
    mas hoy ya humillado
    de tu perdón vengo en pos.
    ¡Señor!, a mí sé propicio,
    ven, cura todo mi mal;
    yo dejo vano prejuicio
    y todo lo terrenal.

    Si tú oyes mi ruego,
    Señor, salvo seré.
    A ti mi ser entrego
    y dulce paz yo tendré.
    Anhelo en tus mansiones
    eternas ir a morar,
    y de tus glorias amadas
    por siempre quiero gozar.