Himno 281

Fuente de la vida eterna

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    Fuente de la vida eterna
    y de toda bendición,
    ensalzar tu gracia tierna
    debe todo corazón.
    Tu piedad inagotable
    se deleita en perdonar;
    sólo tú eres adorable;
    gloria a ti debernos dar.

    De los cánticos celestes
    te quisiéramos cantar,
    entonados por las huestes
    que viniste a rescatar.
    De los cielos descendiste
    porque nos tuviste amor;
    tierno te compadeciste
    y nos diste tu favor.

    Toma nuestros corazones,
    llénalos de tu verdad,
    de tu Espíritu los dones,
    y de toda santidad.
    Guíanos en la obediencia,
    humildad, amor y fe;
    nos ampare tu clemencia;
    Salvador, propicio sé.