Himno 381

¡Despertad, despertad, oh cristianos!

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    ¡Despertad, despertad, oh cristianos!
    Vuestro sueño funesto dejad;
    que el crüel enemigo os acecha,
    y cautivos os quiere llevar.
    ¡Despertad!, las tinieblas pasaron;
    de la noche no sois hijos ya,
    mas lo sois de la luz y del día,
    y tenéis el deber de luchar.

    Despertad y bruñid vuestras armas,
    vuestros lomos ceñid de verdad,
    y calzad vuestros pies, aprestados
    con el grato Evangelio de paz.
    Basta ya de profundas tinieblas,
    basta ya de pereza mortal;
    ¡revestid, revestid vuestro pecho
    con la cota de fe y caridad!

    La gloriosa armadura de Cristo
    acudid con valor a tomar,
    confiando en que el dardo
    enemigo impotente se ha de quebrar.
    ¡Oh cristianos, antorchas del mundo!,
    de esperanza el yelmo tomad,
    embrazad de la fe el escudo,
    y sin miedo corred a luchar.

    No temáis, pues de Dios revestidos,
    ¿que enemigo venceros podrá,
    si tomáis por espada la Biblia,
    la Palabra del Dios de verdad?
    En la cruz hallaréis la bandera,
    en Jesús hallaréis Capitán;
    en el cielo obtendréis la Corona:
    ¡A luchar! ¡A luchar! ¡A luchar!