Himno 398

Sólo anhelo, Cristo amado

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    Sólo anhelo, Cristo amado,
    en tus leyes caminar;
    siempre hacer lo que es tu agrado,
    tus acciones imitar.
    Mas soy débil y cargado
    con mi mucha iniquidad,
    pues, oh Dios, yo he faltado
    a tu santa voluntad.

    Ten piedad, oh Cristo amado,
    de este pobre pecador.
    Límpiarne de mi pecado,
    oh, bendito Salvador.
    No permitas que me venza
    otra vez el tentador.
    ¡Oh mí Dios!, con gran vergüenza
    te lo pido por tu amor.

    Al que pide, es tu promesa
    darle lo que ha menester.
    Yo anhelo tu pureza,
    tu limpieza, tuyo ser.
    Y en tu reino, cuando vengas,
    ten memoria aún de mí,
    que por hijo tú me tengas
    y me lleves junto a ti.