Himno 421

Nada puede ya faltarme

Agregar a lista

    Nada puede ya faltarme,
    porque Dios mis pasos guía
    a la tierra saludable,
    en divinos frutos rica.
    Dulce néctar de reposo
    son sus aguas cristalinas;
    ellas dan, salud al alma
    y la llenan de delicias.

    Por la senda me conduce
    de su ley, con mano pía,
    por amor a su gran nombre,
    fuente viva de justicia.
    Cuando el tenebroso valle
    cruce de la muerte fría,
    no tendré temor alguno
    siendo Dios el que me guía.

    Con su vara y su cayado
    me dará consuelo y vida,
    y ante los que me persiguen
    mesa me pondrá, surtida.
    Con el bálsamo divino
    mi cabeza aromatiza,
    y rebosa ya la copa
    que me colma de alegría.

    La misericordia santa
    seguirá la senda mía,
    y de Dios en las mansiones
    moraré por largos días.
    Nada puede ya faltarme
    porque Dios mis pasos guía
    a la tierra saludable,
    en divinos frutos rica.