Himno 471

En sombras de la tarde

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    En sombras de la tarde el día ya declina,
    y el sábado se anuncia con gloria vespertina.
    Cual brisa refrescante en cálido camino,
    cual palma en el desierto, alivia al peregrino.

    Durante la jornada que ahora ha terminado
    trabajo honesto y arduo las horas han llenado.
    Ahora a tu reposo mí alma agradecida
    se entrega, y te suplica la colmes de tu vida.

    En este santo día anhelo tu presencia,
    pues quiero sin medida gozar de tu influencia.
    Mí alma fatigada en ti hallará reposo,
    y el sábado bendito daráme santo gozo.