Himno 82

Los heraldos celestiales

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    Los heraldos celestiales
    cantan con sonora voz:
    ¡gloria al Rey recién nacido
    que del cielo descendió!
    Paz, misericordia plena,
    franca reconciliación
    entre el Padre, agraviado,
    y el mortal, que le ofendió.

    ¡Salve!, Príncipe glorioso
    de la paz y del perdón.
    ¡Salve a ti!, que de justicia
    eres el divino Sol.
    Luz y vida resplandecen
    a tu grata aparición,
    y en tus blancas alas traes
    la salud al pecador.

    Nace manso, despojado
    de su gloria y esplendor,
    porque no muramos todos
    en fatal condenación.
    Nace, sí, para que el hombre
    tenga plena redención,
    nace para que renazca
    a la vida el pecador.